lunes, 9 de abril de 2012

Con el paso de los años me estoy haciendo más cruel...

Quizá sí. Quizá no. Quizá podamos cambiar a lo largo del tiempo. Los años y el entorno son los que nos hacen madurar. Son los elementos que a todos nos influyen y que sin ser conscientes, vamos dejando atrás un sinfín de experiencias, muchas de ellas irrepetibles con personas que han sido nuestro mundo en áquel entonces, otras que nos han marcado de una manera que siempre nos acordaremos, algunas que desearemos no recordar nunca y de las que no hablaremos a no ser que no saquen dicha conversación. Somos seres humanos, que tenemos fondo, pero la diferencia está en que no todos tenemos el mismo.

Poco a poco, te vas haciendo mayor y vas entendiendo muchas cosas que antes no te parabas a pensar, me preocupo por temas que hace años hubieran sido absurdos para mí. Voy cambiando, voy evolucionando y lo peor de todo, que voy dejando parte de mí a todas y cada una de las personas que me han acompañado en mi camino. A causa de eso, voy perdiendo pedacitos de mí. Con el paso del tiempo, todo consiste en fingir, todo consiste en demostrar que eres más fuerte que los demás y no dejar ni un ápice de emocionalidad que delate la sensibilidad que cada uno de nosotros tenemos dentro.

Amor… Amistad… Fidelidad… Qué es eso? Lo experimenté cuando era joven, cuando todavía tenía ilusiones pero no sabía la realidad de la vida. Amigos de verdad, amigos que dan lo que sea por ti y que se preocupan quedan muy pocos… Pero que muy pocos… Puedo contarlos con los dedos de una mano.

Por desgracia estamos demasiado acostumbrados a llamar amigos a personas que por causas laborales tenemos al lado, tenemos la tendencia de llamar amigos a personas con las que de vez en cuando salimos por ahí a tomar algo. Yo hablo de amigos con los que lloras, con los que confiesas tus secretos más íntimos o con los que simplemente, te tienden un brazo sin esperar nada a cambio. Repito son pocos porque todos estamos demasiado preocupados porque nos escuchen y no estamos preparados para escuchar y para ayudar. Por eso digo, que los de verdad, puedo contarlos con los dedos de una mano.

Y resulta curioso, como incluso personas que en su día llamaste amigos, ahora no lo son y pueden utillizar todo aquello que en su día les confesaste. Nada es para siempre… Nada. Y hasta a veces, me da miedo el poder contar con una persona especial para mí y que esa persona, con el tiempo utilice mi información. Me da miedo y por eso, creo que me voy encerrando en mí misma y voy contando menos de lo que me ocurre o de las cosas que se me pasan por la cabeza. Me voy volviendo más desconfiada, más fría y sobre todo, más despegada.

Y sobre el amor, estoy demasiado cansada de dar parte de mí y no recibir lo que quiero. Estoy cansada de que cuando algo se acaba siempre se hechen en cara “actitudes” que por estar con alguien se han hecho. Creo que la mayor equivocación que tenemos todos, es no entender que el amor no es ceder, sino compartir. Que no consiste en “yo hago esto para que tú hagas esto otro”. No creo en príncipes azules, no creo que existan pero sí que creo que hay alguien que puede estar esperándome y que quizá, yo a él también. Lo que quiero es estar sola, quiero evadirme de esa sensación que produce preocupación, interés, ayuda, comprensión y sobre todo cercanía. No quiero eso porque deseo estar sola de nuevo y quiero poder algún día, tener a alguien que forme parte de mí y en el que apoyarme cuando lo necesito. Pero alguien que comparta mis ideas y que pueda esforzarse en ser realista con lo que se necesita y con lo que se quiere. No tengo intención de contar nada sobre mis experiencias pasadas, puesto que quienes estuvieron ahí, ya las conocen, pero sí que es cierto que todo en esta vida pasa factura, todo y que a medida que una se vuelve más madura, va exigiendo tal madurez a su lado.

Por eso, pienso que yo soy lo que soy gracias a las personas que por mí lado han pasado. Personas excelentes, personas mediocres, buenas e incluso, tremendamente malas, pero todas ellas han formado parte de mí y si esas personas no hubieran estado ahí, otras hubieran pasado igualmente. No sé, quizá escriba aquí porque es el único lugar donde puedo expresar realmente lo que siento, porque no sé quién puede leerlo o no, y al no saberlo, me da seguridad porque como bien dicen “la ignorancia da la felicidad”.

Todo sigue cambiando y es difícil mantenerse fuerte en un mundo donde lo que más importa no es el ayudar a las personas sino avanzar y subir peldaños de cara a los demás. Tengo que aprender, tengo que saber que nada es como yo creía y que lo más importante, es contar conmigo misma y que, independientemente tenga o no a amigos a mi lado, tengo que ser consciente de que ir haciéndose mayor supone ir dejando atrás muchas esperanzas que ya nada tienen que ver con la realidad.

Tengo que aprender a estar, en definitiva, sola porque según qué personas, espero más de lo que me pueden dar y la realidad del día a día, es que cada uno vive acorde a la vida que decide llevar y que tiene preocupaciones que modelan su vida y que por tanto, cada uno debe lidiar con la vida de la manera y con las herramientas que tiene a su alcance y una de ellas, es no esperar nada de nadie porque personas que nos rodean hay muchas, pero con las que puedas hablar y con las que abras tu corazón y te escuchen, quedan muy pocas porque lo que más importa hoy es avanzar en el sentido material y no emocional. Esa es la pena. Lo que hoy impera es “tanto tienes tanto vales” y no el “así eres, así vales”. Pero no me queda más remedio que aceptarlo puesto que aunque yo no quiera eso, es mi sociedad la que me obliga a ingerirlo. Yo quiero corazones con látidos de sensibilidad y no con la superficialidad a la que, si querer, me empiezo a acostumbrar.



martes, 27 de marzo de 2012

Hablar puede aliviar los sentimientos del alma

Los sentimientos...Esos que nos hacen actuar acorde a lo que creemos que es lo debemos hacer según las circunstancias. Nadie, absolutamente, nadie nos ha enseñado a controlarlos, nadie nos ha dicho que actuar de una manera u otra, no va a tener consecuencias. Todo lo que hagamos en esta vida tendrá repercusiones.
No podemos contentar a todas las personas, no podemos llevarnos bien con todo el mundo y menos aún, en según qué ocasiones, no podemos ser conscientes de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
No quiero hablar del día de ayer, quiero hablar de cómo me siento hoy, de cómo me encuentro. Quiero hablar de la parte emocional que cada uno de nosotros llevamos dentro. Nadie es perfecto, nadie, yo tampoco lo soy pero mis decisiones son la que marcarán mi vida, mis decisiones son las que harán que mi presente siga por el camino que yo quiero que lo haga.

Soy lo que soy gracias a un entramado de personas que han conformado mi vida y mi entorno. Personas que están ahí a día de hoy, otras que he perdido por el camino y otras que creí haber perdido pero me han demostrado que no, que siguen ahí viéndome a lo lejos y dándome palabras de ánimo cuando saben que lo necesito. Personas, con las que me he llevado bien y con las que guardo grandes recuerdos, personas con las que he acabado mal y otras, que por decisión propia o se han ido de mi camino o yo me he ido del suyo. Personas como yo, con sentimientos, al fin y al cabo.

No me da vergüenza decir que hoy me siento mal, que hoy empieza un nuevo camino en mi vida, queriendo olvidar algunos sucesos de mi vida, la mía. Una vida que yo guío en función de mis valores y creencias. Una vida con equivocaciones, por supuesto, una vida en la que cabe el dolor, el arrepentimiento y el daño. Pero también una vida en la que hay cabida para ilusiones, esperanzas y sobre todo, futuro.
Muchas veces, intentamos aparentar fortaleza para que los demás no nos puedan ver débiles. Pero eso es lo grandioso de las personas, que podemos sentir, que podemos llorar, que podemos rabiar... En definitiva, que podemos exteriorizar de diversas maneras la rabia o el dolor que llevamos dentro. La tristeza no es mala, sólo es un sentimiento más que hay que saber controlar pero que con el tiempo, pasará y todo volverá a la normalidad.

Hace tiempo que escribo aquí, hace tiempo que comparto algunas de las cosas que me suceden con todas las personas que quieren leerme. Hace tiempo que expreso cómo me siento o las ilusiones o decepciones que tengo a lo largo de mi vida. Soy humana y por eso, todo lo que digo aquí es producto de mi vida y su proyección en mí.

Nadie me avisó que crecer fuera tan complicado y que pasaría por tantas experiencias que me parten el alma y que aún sé que me quedan muchas por llegar, pero a base de decepciones una se va volviendo más fuerte. Sé que todos nos hemos sentido, en alguna ocasión, débiles, que pueden con nosotros, que nos machacan por vivir acorde a unos ideales, pero aún así, yo seguiré mi camino, yo lucharé por lo que me han enseñado y siempre, tendré un objetivo en esta vida, que no es otro más que ser feliz el máximo tiempo que pueda.

Estoy orgullosa de mi vida, de mi trayectoria educativa, la cual me ha servido para entender primero a la sociedad y luego a las personas en sí mismas. Estoy orgullosa de tener a unos padres que han luchado por mí y que a día de hoy lo siguen haciendo a pesar de que otros, consideran que soy ya mayor. Estoy orgullosa de creer en alguien que me guía desde arriba y me da apoyo cuando me siento perdida. Estoy orgullosa de mis primos y tíos porque siempre tienen una palabra de ánimo cuando la necesito. Estoy orgullosa de llorar cuando me hacen daño, de sonreir cuando lo siento y sobre todo de valorar cada pequeño gesto que la vida me pone por delante.

Pero también tengo defectos y no me siento orgullosa de perder los nervios cuando todo me desespera, no me siento orgullosa de darle importancia a cosas que no la tienen, no me siento orgullosa de decir barbaridades cuando alguien me ataca en caliente, no me siento orgullosa de haber dado oportunidades a personas que yo creí que debía dárselas, no me siento orgullosa de mi cabezonería y sobre todo, no me siento orgullosa de dejarme llevar por los sentimientos.

Quizá nadie me entienda, quizá habrá gente que me critique, quizá habrá otros que me ayuden o que me pongan la zancadilla pero todo en esta vida nos sirve para crecer, para ser más fuertes y para saber lo que no queremos en esta vida.
A medida que va pasando el tiempo, voy viendo como la vida te va poniendo obstáculos y de cada uno depende el saber por dónde caminar. Todos tenemos la opción de poder elegir a las personas que queremos tener a nuestro lado y tenemos la grandeza de sentir, de tener un corazón que duele cuando le hacen daño y que late de alegría cuando está feliz.
Y sólo es cuestión de tiempo, que el mío comience a latir de nuevo por una ilusión que es encontrar la felicidad en cada momento de esta vida. Felicidad que siento cuando voy al pueblo y doy un paseo con mi padre hasta el Martinete o el Chorro, cuando leo un libro de Punset, cuando mi madre me apoya al verme mal, cuando saboreo un plato que me gusta, cuando veo una serie de Hercules Poirot, cuando escucho una canción de Alejandro Sanz... en definitiva, cuando vivo la vida como la quiero vivir.


martes, 31 de enero de 2012

No quiero... No quiero...

Cuántas veces hemos deseado que nuestra vida hubiera sido de otra manera… Cuántas veces hemos pensado en  nuestro futuro… Cuántas veces hemos querido que las cosas fueran de otro modo… Creemos tener el control de nuestra vida pero, en realidad, es la propia vida la que nos controla a nosotros mismos. Son los demás y el entorno los que nos hacen ser como ahora mismo somos o quizá, seremos.
Aún recuerdo cuando era pequeña y me preguntaban “qué quieres ser de mayor” y yo contestaba “periodista”, después pensé en “escritora” y por último, en “psicologa”. Que ilusa era por áquel momento… La respuesta adecuada hubiera sido “lo que el mercado laboral me deje ser”. Eso es lo que tenía que haber dicho. Tantos y tantos años de estudios universitarios… Un legado importantísimo que mis padres me han dejado de herencia en vida en la que ha participado incluso mi propia madrina.

Yo, como cualquier otra persona tiene ilusiones, ambiciones y sobre todo expectativas pero tras el pasar de los días, parece que esos pensamientos se van difuminando en el tiempo.  Nos creemos fuertes y somos capaces de decir “yo puedo” pero en realidad, todo se va juntando. Miras a tu alrededor y las cosas cada vez están peor y llega un momento en el que te pones a pensar y dices “qué es lo que me espera?” “va a ser siempre así?”. Azafata, repartidora, dependienta… Nada de lo que yo pensaba cuando era pequeña se está haciendo realidad… Nada… Y lo peor de todo, es que los días pasan y te levantas con esa extraña sensación de resignación con la situación actual. No es que me sienta desanimada pero sí que me cuesta mucho creer en mí misma, me cuesta levantarme cada mañana con un optimismo que ya he perdido por el camino. Quizá sea mi sentimiento actual, quizá las cosas puedan ir peor o no sé… quizá mejor, pero lo que sí tengo claro es que nada cambia. Todo sigue igual.

A causa de este panorama laboral veo a personas completamente desquiciadas perdiendo lo poco que tienen, veo a personas muy cercanas que son familiares que son capaces de sacar toda la rabia y furia interna por el dinero, observo actitudes anormales de vecinos que no razonan. Miro, observo y decido resignarme a no acabar de tal modo, es decir, desquiciada con mi propia vida.
Todo este panorama está derivando en la creación de personas más independientes, más egoístas y sobre todo más rencorosas… Dónde están los valores? Dónde quedaron las buenas formas? Y sobre todo… dónde está el respeto por los seres humanos? Todos, absolutamente todos somos personas y en vez de ayudarnos a destruirnos debemos apoyarnos. Son pocas las personas que de verdad están ahí  y que te repiten día tras día que habrá un mañana. Sé que yo tengo a esas personas que me ayudan y apoyan, que me brindan sus palabras día tras día pero aún así no puedo evitar sentirme así.

Me queda muy poco para resignarme a ser una NINI. Ni estudio porque ya llevo tras de mí dos titulaciones universitarias, cosa que ya considero que sea más que suficiente y pronto estoy de darme un descanso en esta búsqueda desesperante que cada día se hace más difícil y que me va mermando por dentro. Quizá sólo me espere ser una entregada ama de casa que se dedique a criar a sus hijos… Pero aunque muchas mujeres deseen eso, yo no quiero acabar así… No quiero… Y por eso, cada día me cuesta más pensar que algo mejor puede haber mañana.  


jueves, 23 de junio de 2011

Extraña sensación

Nunca somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos o que en su defecto, estamos a punto de perderlo. Esta es una de las frases más repetidas en la vida de muchas personas y que según las ocasiones de la vida, puede ser que sea cierto, pero en otras, no.
¿Qué ocurre cuándo eso que perdemos no lo queremos y lo hemos apartado de nuestra vida sabiendo las consecuencias que podría acarrear tanto para nosotros como para nuestros allegados? La vida es como una noria, un día estás arriba y otro, te has caído. Pero siempre hay alguien que te ayuda a volver a subir, siempre hay nuevas personas que están dispuestas a darte un empujoncito.  
La vida de cada uno de nosotros tiene que ser guiada por nuestras propias metas. Hay que estar seguro de lo que cada uno quiere porque cuando de verdad uno quiere algo, lucha por ello, pero es cierto, como en ciertas ocasiones los humanos, y  yo misma, perdemos el interés por completo en determinadas personas de nuestro entorno. Y es sorprendente, aún más, como personas del género masculino que han formado parte de mi vida durante algunos meses, no tienen ahora cabida ninguna… No sé si me he vuelto más dura con el paso de los años o que simplemente, me he vuelto más exigente.
Estoy haciendo tareas que hace unos años eran impensables para mí, estoy preparando mi físico de forma diaria costándome horrores pero que tiempo atrás no hubiera imaginado, estoy volviéndome más práctica y fría en el sentido amoroso y sobre todo, hace tiempo que creé un escudo protector para que no me hicieran daño. Hubo personas que estuvieron a punto de cruzarlo y de llegar a mi corazón pero cuando no existen sentimientos reales no se llega a ningún puerto.
No sé qué personas leerán esto, no sé si quizá alguien lo lea nadie pero lo cierto es que hace mucho tiempo que no me salen las palabras adecuadas para poder expresarme y para poder plasmar mi sentimiento real.
Hoy no quiero no hablar de nadie en particular, pero lo cierto es que no soporto a esas personas que van por la vida con tanto dramatismo y que parece que la vida se va a acabar mañana por ridiculeces que les suceden, personas que a la mínima creen que una amiga de toda la vida se puede convertir en algo más. No soporto a esos hombres que están a la tentativa de conseguir  algo consolando a las amigas… Y es por eso, por lo que no echo de menos a ese tipo de personas en mi vida y que muchas veces, es necesario quedarnos con las que nos hacen ser felices día tras día. Las pérdidas forzadas no tienen por qué ser dolorosas cuando no queremos a esas personas en nuestras vidas… Y no sólo hablo de aquellas que crean sus cuentos de hadas, sino también de otras, que son demasiado prepotentes y que están orgullosas de decir las verdades a la cara con la excusa de que así expulsan todo lo que llevan dentro…
Creo que siempre tenemos que escoger a personas que sean afines a nuestra personalidad y es lo que desde hace algunos meses, hago haciendo… Quedarme con aquellos hombres y mujeres que me hacen la vida más satisfactoria y con los que comparto grandes momentos de sinceridad y confianza. Es por eso, por lo que en muchas ocasiones de la vida, no estoy de acuerdo con la frase del comienzo puesto que podemos darnos cuenta de lo que no queríamos cuando lo hemos perdido voluntariamente.


jueves, 19 de mayo de 2011

El día siguiente...

La vida sigue pasando para todos y queramos o no, el tiempo sigue avanzando sin que apenas nos demos cuenta. Un día llegas a una edad en la que te das cuenta de que ya no eres una niña por mucho que, quizá, lo parezcas. Es entonces, cuando comienzas a pensar en los cambios que se han producido en tu vida y es entonces, cuando sabes lo que quieres en esa vida, la cual sólo pasa una vez y cuando te quieres parar a pensar en las cosas que has hecho o dejado de hacer, ya ha pasado.

Nunca se sabe lo que a uno le puede suceder al día siguiente... Vivimos sumergidos en una rutina constante donde lo de siempre es lo que vale, donde lo que hacemos diariamente de forma casi automática es algo a lo que estamos acostumbrados, pero es necesario pararse a pensar y reflexionar sobre qué es lo que estamos haciendo en esta vida porque el día menos pensado puede ser que ya sea tarde o que nos cambie sin apenas esperarlo... porque la vida es así, pasa y termina sin avisar.

Estamos sumergidos en una vida repleta de productos materiales y de la búsqueda de ganancia excesiva, estamos rodeados de personas que buscan algún tipo de interés, estamos acostumbrados a una serie de excesos que nos divierten hasta el punto de querer repetir constantemente... Estamos amoldados a un tipo de sociedad carente de voz donde lo que hace la mayoría es lo que vale.

Tantos años estudiando, concretamente 7 años, cinco equivalente a la licenciatura y dos al posgrado para desear terminar de estudiar y comenzar una nueva etapa y ¿qué me encuentro tras eso? Entrevistas y más entrevistas... durante mi época universitaria he estado trabajando un total de 3 años de becaria, lo cual quiere decir que no existes en ningún sitio. Y ahora, ¿qué me encuentro? Un panorama donde tengo que ocultar mis estudios y explicar que sólo tengo hasta el bachillerato porque de lo contrario, no me escogen en ningún sitio... ¿hasta qué punto hemos llegado? He tenido que realizar verdaderos malabarismos para saber cuál es el currículo que he mandando a cada una de las empresas cuando me han hecho entrevistas. Y ahora de nuevo, la semana que viene, tendré que comenzar con todo el proceso de la búsqueda de empleo.

Trabajos precarios, sueldos irrisorios y encima, horas regaladas. Pero parece que eso no importa... A unos días escasos de las elecciones, hay personas que son capaces de volver a repetir gobierno con la persona que está actualmente, ¿es que acaso ya no hemos tenido bastante? Yo no digo y jamás diré que un partido es mejor que otro, porque sinceramente, a día de hoy, no veo ninguna solución viable, más que la de esperar a un líder que no esté corrompido por el poder. Votaré porque es mi derecho, pero a ninguno de los dos grandes ejes que oscilan constantemente en el gobierno. Tampoco creo que la solución sea votar a esos pequeños partidos que intentan hacerse hueco, pero veo más útil dar mi voto a esos partidos antes que a los corrompidos que están diariamente en los carteles de los andenes de metro.

Cinco millones de parados y así seguimos en una carrera de fondo donde la meta es llegar a un pozo repleto de mugre. Pero bueno, llevaba mucho tiempo sin escribir porque tampoco he tenido demasiado tiempo, pero ahora que lo tengo, mi mayor pensamiento es qué va a pasar con nosotros los jóvenes... No es más... porque cada vez pienso que una vida digna para un joven es un mundo utópico que jamás va a llegar y que si existió ya se extinguió en el pasado... Es lo que creo...


viernes, 31 de diciembre de 2010

La vida ya me empuja...

Hoy se acaba el año... Hoy es el final de otro año más... Un año lleno de circunstancias. Un año lleno de alegrías, de penas, de momentos inolvidables y de recuerdos que se alejan y acaban en el olvido. Un año que a fin de cuentas espero que no se repita y que se quede en el pasado como otros más.
Últimamente no he tenido demasiado tiempo para escribir pero hoy, 31 de diciembre, me he decidido a hacerlo como culminación de alejar todas las cosas malas que me han ocurrido. Es cierto, que también he vivido muchos buenos momentos y eso siempre los recordaré porque en ese momento me sentía feliz... Y por ello y como manera de desahogo resumiré mi largo año con diversos momentos y personas...

Comenzaba el año 2010, un nuevo año en el que todo era negativo... Las navidades habían sido horribles porque el aura de una enfermedad estaba presente en mi círculo más cercano. La tesina del postgrado la había parado porque no me sentía con fuerzas para seguir con ella. La situación debido a esa aura infernal era muy tensa y desesperante. Poco a poco el mes de Enero fue avanzando... sólo le pedía a Dios que me trajera lo que yo más quería y era que alejara esa maldita enfermedad y parece que así lo hizo... Y por eso, todo fue mejorando y avanzando en el tiempo. Yo seguía con mis ancianos en la residencia de San Martín de la Vega. Tan feliz y querida como desde el mes de Septiembre del año 2009 que fue cuando comencé. Allí vi muchas cosas... tanta muerte... tantas personas que ya no estaban... tantas tragedias... pero eso sí, siempre rodeada de personas que me aportaban más y más y que sin querer, me estaban haciendo más humana y sobre todo humilde. Lo cierto es que hubo un antes y un después en mi ser, gracias a esa residencia y a su gente. Tal fue mi experiencia que me decidí a realizar un curso de Auxiliar de Geriatría para, en un futuro, poder dedicarme a ello, independientemente de estar estudiando. Y así hice... fueron pasando los meses y mientras estudiaba e iba a la residencia de ancianos, comencé el curso de Auxiliar los sábados por la mañana. En principio iban a ser 7 meses, pero lo acabé a los 4 meses y medio. El curso lo comencé en Abril, pero días antes llegó mi cumpleaños, y como es habitual, lo celebré con las personas más importantes en mi vida. En ese momento hubo personas que lo eran todo para mí y que lamento, debido a las circunstancias estuvieran ahí... Cumplía 26 años y mentiría sino dijera que ya se me hacían demasiados y que me veía ya más adulta debido a la edad, pero lo cierto es que yo seguía siendo la misma independientemente de la edad.

Poco a poco, seguí con mi tesina y se me hizo un tanto dura porque no la llevaba demasiado bien, por lo que preferí acabarla para septiembre en vez de hacerlo para julio.
Pasaron los meses y llegando al mes de junio, mi prima y su entonces novio, se casaron. Lo recuerdo como un día fantástico y lleno de emoción. Aún recuerdo a mi prima entrando a la iglesia y sobre todo en el último baile... Recuerdo que cuando bailaban ellos dos, yo estaba sentada encima de las piernas de cierta persona y sin querer, sin apenas pensarlo me emocioné y mis ojos se llenaron de lágrimas porque envidiaba lo que estaba viendo... Les veía tan enamorados y yo me sentía tan desdichada... Eso era amor y no lo que yo creía que tenía a mi lado por aquel entonces... Aún lo recuerdo y me sigo emocionando. Llegó julio y agosto... Decidí seguir con mis clases de Inglés en verano porque era cuando más tiempo tenía... Meses antes de llegar al mes de agosto, la tensión entre mi pareja y yo, eran evidente... Todo eran problemas a su alrededor, problemas que no entendía y a los que tampoco era capaz de hacer frente... Problemas que estaban ahí de manera evidente y que le fueron desgastando a él y a mí... Hasta tal punto que me fue dejando de querer y no fue capaz de decírmelo antes de hacer lo que hizo. Llego el mes de agosto y ahí se produjo mi total declive... Llegó mi vacío existencial, donde me sentía tan sola, que no quería seguir con la tesina. Me sentía tan despreciada, tan repudiada y sobre todo tan decepcionada... No entendía nada y no paraba de buscar explicaciones y hubiera hecho lo que hubiera estado en mi mano por la persona a la que tanto quería y con la que había compartido tantos momentos... De ahí pasé al desconocimiento y a la apatía con el sexo masculino. No quise saber nada de nadie que tuviera que ver con ellos. Me negaba y más que nada porque si una persona que decía quererme me echó de su vida tal y como lo hizo, ¿qué podía esperarme de alguien a quien pudiera conocer?

Pero me armé de fuerza y de valor y decidí seguir para adelante, echando también de mi vida a personas que me dañaban mentalmente y así hice, sé que no era lo apropiado pero iban a acabar destrozándome si me hablaban de él y lo que es peor... recordándome su presencia a él, cosa que además, a día de hoy siguen haciendo a través de las redes sociales a través de imágenes que me hacen sentir dolor en ese preciso instante, así que hice lo correcto. Decidí actuar y recuperar todo aquello que merecía de verdad la pena. No sabía que ocurriría, pero actué y fui hacia esa amiga que tanto necesitaba y que me correspondió como nunca hubiera hecho. Una amiga que siempre lo fue y que siempre lo será. Una amiga a la que la debo mucho más de lo que ella se pueda pensar porque ha sido la base y es el pilar de mi recuperación. Esa chica que me brindó su ayuda en forma de galleta y que a día de hoy tanta falta me hace. A partir de aquí todo cambió y me ayudó y me empujó a sacar lo que tenía enterrado desde hace años. Logró devolverme a la vida y fue enseñándome a cómo quererme a mí misma. Después, gracias a mi madre, aprobé el proyecto y fue la culminación de lo más grande para mí... el final de una etapa con un final feliz. Había acabado mi postgrado de Psicología y por aquel entonces empezaba una nueva época.
A mi lado, estaba una amiga de la universidad que también me ayudó mucho y que es curioso como hasta que no acabamos el postgrado no mostramos nuestro interior de verdad y fue después de dos años, cuando nos dimos la mano la una a la otra. Incluso otra amiga a la que había dado ya por perdida debido a las circunstancias del mes de agosto, habló conmigo y quiso poner las cosas en su sitio, aún teniendo mucho que ver su novio... Todo fue poniéndose en su sitio... Todo fue mejorando... Aparecieron personas masculinas a mi alrededor y en este tiempo, yo no he querido saber nada de chicos por la razón de que no eran los adecuados para mí y que para estar con alguien tienes que sentir ese algo especial que hace que el corazón se te desate con tan sólo pensar en él... y eso todavía no lo he sentido...

Hoy, 31 de diciembre, me veo aquí escribiendo tras un año complejo y con grandes sobresaltos personales, pero con los estudios acabados a la espera de realizar mis prácticas de Auxiliar de Geriatría los fines de semana debido a que estoy trabajando entre semana... Y también, retractándome de muchas de las cosas que dije en entradas anteriores porque lo cierto es que soy incapaz de odiar... creí que podía odiar a alguien pero no puedo porque no sé cómo se hace... Y al ser este mi espacio personal, tengo la plena libertad de decir todo aquello que creo que sea considerable de resaltar y haciendo saber a ciertas personas que este año se acaba y con ello sus malos momentos y que espero que pueda seguir tirando de mí misma para ver un futuro más esperanzador al lado de una persona que de verdad me quiera y que todavía no ha llegado... al lado de mis amigos y amigas que siempre me hacen sacar lo mejor de mi misma... al lado de mi familia que me hace sentir feliz... al lado de un buen entorno que me haga sentir paz... y sobre todo, al lado de la felicidad y de su mantenimiento... Eso es lo poco que pido al 2011... Sólo felicidad...

domingo, 14 de noviembre de 2010

Caminando... SÍ hay CAMINO...

Hace algún tiempo que no escribo, es más hace algún tiempo que simplemente, me he limitado a vivir y a disfrutar de cada instante que mi entorno me brindaba y aunque suene raro decirlo, me he dedicado tanto a vivir que no he tenido apenas tiempo para volver a expresar mis sentimientos y a contar todo aquello que creo que es considerable de escribir porque al vivir yo mi vida, explico todo lo que sucede en ella.

Hay personas a las que le gustaría no estar aludidas en mi blog, pero la vida es un constante camino y en un determinado momento, ciertas personas estuvieron presentes en aquel tiempo y por eso fueron nombradas. Considero que la vida de cada uno de nosotros es como un libro, en el que hay un protagonista y una serie de actores secundarios, terciarios... que van apareciendo y desapareciendo y acorde a las decisiones que tomemos así se va narrando la historia de cada uno.

¿Qué ha pasado desde la última vez que escribí aquí?  Para mi bienestar y tranquilidad tomé la decisión de desplazar a personas que me hacían daño porque de seguir así, quien iba a caer en picado iba a ser yo. Ya no me duele hablar de determinadas circunstancias como antes ocurría. Ya no siento dolor por dentro cuando camino mirando al frente... Y por eso, en el momento en el que escribí aquí ciertos sucesos era lo que en ese instante sentía. No he vuelto a leer lo que en otras entradas escribí porque ya ha pasado el tiempo y no creo que haga falta recordar cosas que a día de hoy, ya no duelen, porque tras haber hablado con personas cercanas a mí, he descubierto aún más mentiras y crueldades hacia mi persona desde hace años atrás... Eso es lo que me duele y ya no el hecho pasado. Me duele que alguien en quien confiabas, por detrás me estaba matando alusivamente con falsedades que no eran reales... Como dicen, con el tiempo la verdad sale al encuentro y lo que más me sorprende es que mi entorno, no se ha sorprendido de las barbaridades de las que me he enterado porque parece ser que había personas que le conocían mejor que yo... Pero el pasado, pasado está... Todo ha cambiado...

Ahora hablo de recuerdos y la verdad no es que haya perdonado, pero en cierta manera esa rabia y furia que había dentro de mí, se ha disipado porque la gran mentira con la que estuve algunos años, ha desaparecido por los maravillosos sucesos que me han ocurrido en los últimos meses... Mi vida ha cambiado completamente, hasta tal punto que no creí que iba a llegar a sentirme tan bien y a experimentar tales sensaciones de bienestar y seguridad en mi misma, sin necesidad de ningún tipo de pastillas antidepresivas o de tranquilizantes. Yo sola estoy marcando mi camino y en él, están todas aquellas personas que yo quiero que estén y que me demuestran día a día que son auténticas.
Doy gracias por haber recuperado a alguien muy importante y especial en mi vida, esa amiga que me brindó y me brinda la ayuda que necesito en todo momento y que siempre la recordaré con su caja de galletas de dinosaurios. Ella es una persona con un gran potencial y que, aunque no lo sepa, tiene una fuerza extraordinaria para tirar de los demás sin mostrar debilidad a pesar de que en algunas circunstancias ciertos sucesos la superen. No es que quiera resaltar su generosidad, pero sin ella, lo más probable es que no hubiera podido seguir para adelante. Y por eso, quiero que aquí quede escrito porque la debo tanto... que me siento en deuda por todo aquello que hizo por mí, desinteresadamente.
Junto a ella, ha habido muchos más cambios y personas que han aparecido en mi vida y que he conocido que me están aportando mucho más de lo que creí que jamás me iban a aportar, pero que siempre tiran de mí para sentirme cada día un poquito mejor. Esto es un camino largo, pero los que me rodean saben que necesito mi tiempo para poder volver a ser la que era, pero a pesar de ello, me siguen ayudando y empujando a una velocidad que yo misma me sorprendo de lo bien que me encuentro en comparación con tiempo atrás. Son muchas las personas que me han ayudado y que siguen estando ahí, y que no me dejan caer ni recordar hechos pasados más allá de lo imprescindible y por cuestiones de diálogo.

Estoy muy orgullosa de mi misma, estoy muy contenta con los cambios que ha habido en mi vida. Ahora he aprendido a valorar todo lo que tengo a mi alrededor y sobre todo a valorarme a mí misma. He terminado el Posgrado de Psicología y con ello, el proyecto que tanto me ha costado. Después, me puse a buscar a trabajo y tampoco puedo quejarme porque, a día de hoy, puedo decir que la semana que viene comienzo a trabajar en una empresa de investigación de mercado. Es más, este mes ya acabo mi curso de geriatría para en un futuro, también, tener la posibilidad de trabajar en una residencia de ancianos. Y mi entorno sigue estando ahí y mostrándome su apoyo día tras día. Estoy sembrando mi vida con cada paso que voy dando y me rodeo de personas buenas que quieren para mí, el bien y la tranquilidad. Y son muchas... amigas de toda la vida, amigos de siempre, amigas de la universidad a las que he conocido mejor en estos últimos tiempos, familiares cercanos y también recién casados con los que he confesado todo tipo de sentimientos, nuevas apariciones que han surgido desde hace un mes y medio confiando en mi recuperación... Son tantas personas...

Ahora hay que seguir... ahora hay que caminar con un ritmo constante porque lo que más me ha sorprendido de todo esto, es aquel abrazo que mi médico de cabecera me brindó la última que estuve en su consulta... Me hizo una pregunta pidiéndome permiso previamente y tras mi contestación se levantó y me pidió perdón por lo que iba a hacer que no era más que darme un abrazo. ¿Es que a alguien hay que pedirle permiso para darle un abrazo cuando de verdad lo sientes? Me emocionó tanto que eso también me dio fuerza y se impresionó de mi rapidez de recuperación, cosa que dio lugar a no hacerme volver allí.
Ahora estoy segura de lo que quiero y no es más que seguir avanzando por mi camino, echando a un lado a esas personas que puedan hacerme daño y siguiendo conmigo, aquellas que me empujan diariamente como si fueran mis ángeles de la guarda. ÁNGELES que me ha mandado Dios y que me ayudan en las diversas áreas de la vida porque sin ellos, esto que estoy escribiendo, no hubiera sido posible. ÁNGELES que me llevan al futuro y que me hacen valorar el presente en el que ahora mismo me encuentro.