jueves, 10 de septiembre de 2026

Hay algo que no termina de encajar...

Hay épocas en las que una siente que está viviendo, pero no sabe muy bien cómo encajarlo o más bien, como explicarlo. Los días pasan uno detrás de otro y tú estás ahí, haciendo lo que toca, siguiendo el ritmo de las cosas, dejando que el tiempo decida un poco por ti. Y no sé si eso es algo malo o simplemente una etapa. Supongo que todavía no sé distinguirlo o que me estoy dejando llevar por todo aquello que ocurre a mi alrededor.

No ha pasado nada especialmente malo. Simplemente, un día te paras, miras alrededor y piensas: ¿cómo he llegado hasta aquí? En cómo, sin darte cuenta, llegas a un punto en el que ya no sabes muy bien si estás avanzando o simplemente dejando que la vida pase porque han sucedido cambios, claro que sí, pero no del tipo que yo esperaba porque, supongo, que crecer también tiene algo de eso.

Durante mucho tiempo creemos que llegará un momento en el que todo estará más claro, que sabremos quiénes somos, qué queremos, dónde queremos estar... como si en algún momento alguien o algo fuera a entregarnos un mapa con el camino marcado. Pero la realidad es que ese momento no existe o que muchas de las personas que nos rodean, fingen saber a dónde van. Si le preguntáramos a los más cercanos, probablemente, algunos nos dirían la verdad y otros, mostrarían esa seguridad que, la mayoría de la veces, yo envidio y deseo.

Lo peor de todo, es que hay días en los que tengo la sensación de que debería saber a dónde me dirijo y son, esos días en los que ves que tienes la dirección más o menos aprendida pero la carretera llena de obstáculos o atajos que después, te desvían para poder alcanzar la meta. Esos días son los más complicados porque imagino una versión de mí mucho más capacitada y en otra realidad paralela que nada se parece a la situación actual. Y a veces me pregunto si lo que echo de menos es algo que tuve o algo que todavía no ha ocurrido. Quizá echo de menos una versión de mí que todavía no conozco y una vida que imagino muchas veces, aunque nunca consigo verla del todo.

Después una vuelve a la realidad y todo sigue igual… Y es ahí cuando aparece esa sensación de estar estancada. Pero no sé si estar estancada significa realmente no avanzar o simplemente no saber hacia dónde estás avanzando. Quizá haya movimientos que no se ven o quizá haya etapas en las que, desde fuera, parece que no ocurre nada y, sin embargo, por dentro están pasando muchas cosas porque pienso mucho y con ello me cuestiono una barbaridad de cosas que ahora mismo, me están sucediendo.

Me imagino otras posibilidades y pudiera ser que, eso también, sea una forma de estar buscando aunque todavía no haya encontrado. Últimamente, también pienso en lo fácil que es dejarse llevar ya que al principio parece cómodo puesto que no tienes que decidir demasiado. Dejas que las circunstancias elijan por ti, aceptas lo que viene y sigues adelante. Pero después descubres que dejarse llevar también tiene un precio porque llega un momento en el que miras alrededor y te preguntas cuánto de tu vida has elegido tú. Y esa pregunta, si uno es sincero consigo mismo, incomoda y mucho.

Quizá, la vida consista, precisamente, en hacer cosas sin estar del todo segura y en elegir aun teniendo miedo… En equivocarse… En empezar algo sin saber dónde terminará… A preguntarnos qué queremos cuando ya no podemos refugiarnos en las rutinas de siempre.

Y lo peor de todo, es que me gustaría tener una respuesta para todo pero no la tengo y pese a ello, quizá tampoco pase nada por no tenerlas porque no tener respuestas también forma parte de estar viva.

Quiero creer que hay temporadas para construir y temporadas para buscar. Momentos en los que avanzamos y otros, en los que simplemente intentamos entender. Y por eso, tal vez no estoy tan perdida como creo o al menos, intento así creerlo, para darme cierta esperanza.

Me siento en medio de algo… entre la vida que ya conozco y la que me gustaría construir y no llego. Tengo la sensación de vivir en automático y me gustaría poder cambiar eso y elegir, aunque no sepa exactamente qué. Quiero sentir que estoy construyendo algo que se parece a mí.

Lo único que sé es que no hay un plan, no hay una respuesta a los interrogantes que van apareciendo según las vivencias y que hay días, en los que las emociones, pese a todo, están a flor de piel. Emociones que suben y bajan... Algunas veces desestabilizan, son difíciles de controlar y arrasan con todo... Otras, te animan y te dan cierta armonía, paz y tranquilidad. Y sería ideal si se mantuvieran constantes pero no entiendo por qué no lo hacen o pueda ser que sí lo sepa pero, en ocasiones, es más sencillo vivir en la ignorancia para tener ratos de felicidad.

Será que la vida siempre nos hace cuestionarnos determinadas preguntas, aún sabiendo que muchas de ellas, no cuentan con soluciones. No lo sé... Sólo sé que hay que seguir caminando, aún con el miedo a que no cambie nada, con el miedo a equivocarme...



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