domingo, 1 de abril de 2018

No te metas en mi vida


Otro año más que pasa, otro año que vas acumulando a tus espaldas. Más experiencia, menos inocencia. Más perspicacia, menos incredulidad. Más realismo, menos optimismo… Ganas en muchas cosas pero también pierdes en muchas más. Algunos dirán, estás en la flor de la vida y yo pensaré que me he quedado anclada en esa etapa porque siempre es la misma frase… Pero lo cierto, es que es ahora, cuando me siento quizá, más segura con respecto a muchas cosas. La edad te da conocimiento, vivencias y sobre todo, madurez.


No me gustaría retroceder porque de los errores se aprende y he de reconocer que he cometido muchísimos errores pero de no haberlo hecho no tendría la personalidad que hoy tengo. Y lo cierto, es que probablemente si volviera atrás, volvería a actuar de la misma manera puesto que el fondo de cada uno no se puede modificar y lo que a uno le gusta, le gustará hoy y mañana… y lo que te desagrada también, y lo que te da miedo y lo que te tienta, y lo que odias… Al fin y al cabo, es la esencia de cada uno.


Llego a una edad en la que me canso soberanamente de que me digan cuándo me casaré o tendré hijos… Me cansa… me agota y me agobia… Me pregunto muchas veces porque si hay personas que están tan interesadas en mi futuro no se preocupan también de cuándo me compraré una casa mejor, un coche o por mi madurez emocional. No me interesan sus preguntas pero eso sí, que no se me ocurra contestar algo así como “me vas a pagar tú la boda?” o “pues mira, es que si no he tenido hijos hasta ahora es que quizá haya tomado medidas para no quedarme embarazada”. 


En realidad, si me pongo a pensar en ellos no tienen la culpa, sino la sociedad. Es la que nos impone unas reglas, que debemos de cumplir, unas normas. Esto es algo así, como estar en una carretera de doble sentido y habrá muchos que se pongan a adelantar de forma desmesurada, otros que les gustará ir rápido, otros que se pongan nerviosos porque no se sentirán seguros al invadir el carril contrario y acelerar… y otros, simplemente que no tengan prisa por adelantar y vayan tranquilamente a 80 por hora. Llegaré a destino cuando tenga que llegar… no me impaciento… pues igual pasa con la vida. Igual me ha pasado a mí con otros temas… 


Hace años me decían “¿y cuándo te vas a independizar? todavía con 25 años viviendo con tus padres?” Preguntar por preguntar… hablar por hablar… ¿Por qué no preguntaban si había encontrado trabajo? ¿Por qué no preguntaban si había acabado los estudios? No… lo importante era saber otro tipo de cosas… Es meterte en la vida de los demás, es no tener filtro y no tener en cuenta las circunstancias personales… Es ser un miembro más de la sociedad en la que vivimos y parece que cuando uno se desvía aunque sea un poquito de lo establecido ya es motivo para poder hablar… 


“Si lleva mucho tiempo sin novio será que es lesbiana o que tiene alguna tara emocional”¿y no será que quizá esa chica esté mejor sola que mal acompañada?, “Si lleva 10 años con su pareja y no tiene hijos será que no podrá” ¿y no será que hayan decidido ser padres cuando se sientan preparados aún siendo mayores?, “Se ha quedado embarazada y no tiene novio, eso seguro que ha sido una noche loca” ¿y no será que una mujer puede quedarse embarazada estando sola mediante técnicas de fertilidad?, “Llevan muchos años juntos y se han dejado, seguro que hay terceras personas” ¿y no será que a veces el amor se desgasta y no tiene por qué haber nadie en medio?, “Se ha independizado y se ha ido sola…sin un hombre a su lado” ¿y no será que no hace falta tener otra cosa más que dinero para irse de casa?


Decimos que tenemos la mente abierta… ¿en qué la tenemos abierta? ¿en la pérdida de valores? ¿en seguir con lo establecido? ¿en hablar sin conocer?… ¿en eso la tenemos abierta? No nos damos cuenta  que estamos alienados, que todo ello es producto de la sociedad en la que estamos, que si decidimos vivir de otra manera, siempre nos vendrán críticas y opiniones, que lo más curioso de todo, no hemos pedido. 


Alardeamos bastante de la frase “vive y dejar vivir” pero no es más que una frase sin sentido ya que luego, ni vivimos ni dejamos vivir. Nos entrometemos en la vida de los demás pero no estamos preparados para recibir malas contestaciones ante preguntas absurdas. Ante cuestiones que repetidas en el  tiempo no se merecen más que una sonrisa acompañada de una respuesta como la de “no te metas en mi vida” añadiendo “que estoy disfrutando de cada momento”


lunes, 22 de enero de 2018

Carta a mi yo del pasado...



No te voy a adelantar nada… no te voy a decir nada que haga que te comportes de otra manera porque las cosas hay que vivirlas como surgen y de la manera que uno mejor cree…
Tendrás muchos momentos buenos que llorarás hasta de alegría y otros que desearías que nunca hubieran ocurrido. A veces te querrás y otras, incluso te odiarás. El tiempo pasará y pensarás que para ti no pasa… pero llegará un momento en el que cambiarás… terminarás el bachillerato y acabarás en la universidad pero porque era lo que había que hacer… no había otro camino ni otra alternativa, pero créeme merecerá la pena porque tendrás el privilegio de escoger la carrera que quieras aunque luego… bueno, tú misma verás lo que pasa… pero  cada mañana te levantarás con ese ansia de saber más y más y eso es lo que te debe importar. No te diré qué harás pero te gustará… y mucho.

Pasarás momentos complicados porque dejarás de ser esa niña tímida… te convertirás en alguien totalmente diferente que no parará de salir de fiesta, de esperar que llegue el fin de semana, de pasar más tiempo en casa de tus amigas que con tus padres. Te emborracharás, bailarás, cantarás, harás el ridículo, vomitarás, ligarás y te vestirás de tal manera que tú única intención sea llamar la atención. Te transformarás en otra persona. Pero esa persona no será más que una fachada pero te creerás que te comes el mundo y si, nena, te lo comerás porque no te importará lo que piensen de ti, porque estarás segura de ti misma y porque las amigas que te rodearán serán igual de seguras que tú. A veces, parecerás hasta prepotente y creída pero no pasará nada porque todo será temporal.  

También descubrirás con el tiempo el amor, a ti que nadie te podrá retener. Pensarás más en salir y llegar a las 8 de la mañana que en juntarte con alguien de forma indefinida.  Algunos lo intentarán, sí, pero al final, acabarán fracasando, tendrás tus amigos… y ojo! fíjate  lo que es la vida, que uno de esos amigos acabará convirtiéndose en la persona que estará contigo... se convertirá en eso que llaman “novio”. No te adelantaré nada… porque amigos tendrás muchos y esa persona será la que te haga cambiar… la que te haga parar de salir, la que te abra el corazón y la que a fin de cuentas, te enseñe a compartir. Te enamorarás y darás tanto que perderás la noción del tiempo a su lado. Irás sumando años y vivirás muchas cosas, serás más humilde, te volverás vulnerable porque el amor es así… y hasta estarás tan segura que acabarás con una alianza en tu dedo. Y sí, también seguirás con esa manía tuya de tener una esclava en tu muñeca…

Pero de la misma manera que vivirás la felicidad, también vivirás momentos malos y sentirás lo que es el dolor… experimentarás cosas que te matarán por dentro y, nena, eso te dolerá tanto que pensarás que nada tendrá sentido ya… pero sí habrá un mañana, sí que lo habrá, aunque tú creas que no y tendrás a tu lado a gente que creías que no lo iba a estar. Saldrás de esa, ya lo verás, porque cuando te pase te darás cuenta de que eres más fuerte de lo que te podías pensar. Y te darás cuenta, también,  de que será el día en el que el mundo te coma a ti y sentirás lo que es odiar… odiar con el corazón. Pero, nena, tus palabras se las llevará el viento…  Porque serás incapaz de hacer ingeniería emocional. Pero todo esto es algo que tú sola tendrás que experimentar porque sino no serías la persona que llegarás a ser.

Y de la misma manera, que algunas personas te harán daño, tú también lo harás. También, sin querer, acabarás hiriendo… y también pidiendo perdón. Te volverás demasiado emocional y ya te importará lo que los demás digan de ti. Ya no serás  aquella que podía con todo. Pero aún así, cada cosa que vivirás… la vivirás intensamente. No te arrepentirás de nada… porque jamás te quedarás con la duda de “qué hubiera pasado si…? “ No, nena, tú lo harás y a veces, serás demasiado impulsiva, pero en todo. En ese sentido tendrás que domarte tú misma pero lo conseguirás, créeme …  

También creerás que tú no te quemarás, que si juegas con fuego, a ti no te quemará, pero te darás cuenta que acabarás chamuscada completamente, pero lo bueno, es que no serás tan incrédula de no darte cuenta de ello. Pero ahora eres demasiado joven para poder entender  esto que te estoy contando, Tan sólo tienes 16 años… te queda mucha vida por delante para saber por qué digo esto.

Lo importante es que recuerdes que cada experiencia que vivas, cada momento que compartas y cada conversación que tengas, lo hagas con el corazón. No intentes utilizar la cabeza porque precisamente, lo que te caracteriza es esa sensibilidad que acabará brotando en ti. No te voy a decir que serás una buena persona… porque para algunos, serás una egoísta, una manipuladora y una mala persona… pero para otros, serás alguien en quién se pueda confiar, auténtica, transparente…. depende de lo que hayan vivido contigo así te valorarán como tú lo harás con los demás. Siempre habrá dos versiones de la misma historia, eso recuérdalo siempre porque tendrás que tenerlo en cuenta en demasiadas ocasiones de tu vida.

Y sobre todo, sé tú misma, no intentes parecerte a nadie porque los que te quieran estarán ahí y los que no… déjales que se vayan porque te sorprenderá como algunos, con el tiempo volverán pero no, nena… si se fueron sus motivos tendrían, claro pero piénsalo bien antes de dejarlos entrar de nuevo en tu vida, por favor. Porque quizá te sorprendan las razones de su vuelta. Y aparta esa cabezonería tuya que a veces te caracteriza… aprenderás a escuchar y encima te atreverás a dar consejos de situaciones que ni tú misma te aplicas… pero esos consejos cuando los des, serán recomendaciones que tú misma deberías seguir… 

Pero de una forma u otra… de verdad, hazme caso, cada experiencia que vivas te hará crecer, ya sea para bien o para mal… Cada momento será único y no pierdas esa alegría. Y también aprenderás que la confianza no es privilegio que se le pueda conceder a cualquiera… porque te llevarás muchas sorpresas inesperadas. Vive, de verdad, hazlo. Sonríe siempre. Ríe aunque sea ridículo a veces. Llora, no temas porque sacarás lo que tienes dentro que te ahoga. Grita si tienes que hacerlo y utiliza la coraza con quien debas hacerlo. Es mejor llevarse una alegría que una decepción. Recuérdalo, nena, por favor. Porque en lo que te convertirás no será ni el más mínimo reflejo de lo que eres hoy en día… Pero no es cambiar… es crecer… y mantendrás tu esencia… y yo estaré orgullosa de ti…


domingo, 3 de diciembre de 2017

Y es que quizá sea hora de...

Parece que fue ayer… parece que el tiempo pasa lento y despacio pero de repente, un día te das cuenta de que no es así… miras atrás y observas como han transcurrido años… han pasado muchas cosas y todas ellas te han ido formando, te han ido creando e incluso cambiando. No todas las cosas que nos suceden son buenas, ni todas tan malas pero a fin de cuentas son las situaciones y las personas que pasan por nuestra vida las que nos van modificando. A veces a peor, otras a mejor y otras, simplemente nos hacen ser distintos.

Aún lo recuerdo… parece que estuviera allí… él a veces ponía aquellas canciones. Yo era joven y con una fuerte coraza porque era una adolescente tardía, tenía sólo 18 años. Pero ese día, esa canción en concreto me cambió por dentro. Escuchaba su letra… escuchaba lo que decía y sin querer presté más atención de lo normal. Aquellas palabras “nunca te entregues, ni  te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo y aquí me quedo…”. Yo hacía como que no me importaba… pero días después, estando sola en casa, busqué ese disco de vinilo y en aquel equipo de música Marantz lo puse… deslicé la aguja con cuidado y empezó a sonar una canción… esa no era, volví a levantar la aguja para posarla de nuevo  sobre la canción más próxima a la que buscaba y cuando escuché aquellas palabras en francés sabía que pronto vendría la canción. Empezó a sonar… “tú no puedes volver a atrás porque la vida ya te empuja…” y escuché al completo toda esa canción que hizo que me volviera vulnerable… que hizo que desde entonces esa canción se convirtiera en lo más profundo de mi alma.

Los que me conocen de verdad saben qué canción es y lo que significa para mí. Una simple canción, una letra que te transforma y que te hace pensar. He de confesar que hace bastante tiempo que no me la pongo porque me trae muchos recuerdos ya que es la canción que he escuchado cuando necesitaba fuerzas  debido a algunas circunstancias de la vida…

Hoy en día observo a mi alrededor y veo a algunas personas jugando a ser humanos… jugando a disfrazarse de valores que no tienen.  Estoy cansada de que algunas personas sólo valoren a otras por el puesto laboral que desempeñan,  de que se junten con otras por el dinero que perciben a final de mes y por que todo al final se base en el maldito materialismo.

Ya no vale ser sincero… ser humilde, ser leal… eso no se lleva. Lo que vale es catalogar a las personas por lo que hacen día a día y no sólo ya eso… también juzgar por el lugar donde viven. Estoy cansada de aquellos que se creen con el poder de decir que un lugar es demasiado malo para acudir a dicho lugar. Por desgracia, hay muchas personas que piensan así… yo no juzgo… no valoro a las personas por el puesto laboral. Valoro a los demás por el apoyo, por lo que me aportan como personas. Acudo a los lugares ya sean mejores o peores porque las personas que están allí son las que me importan. Siéndome indiferente si el lugar es mejor o peor… porque lo importante son los valores… y estoy muy cansada de que eso a medida que uno se va haciendo más mayor… se pierda…

Estoy cansada de las personas que aparentan ser algo que no son, que se comportan de forma diferente según estén unos u otros, en definitiva de las personas que no son auténticas. No sé si soy yo… no sé si debería ser de otro modo… y a veces lo he intentado pero no me sale… cada uno al final, tiene un fondo, y por mucho que intentemos disimular siempre sale a la luz la verdadera cara de nosotros mismos. Ni soy mejor ni peor que nadie, simplemente soy yo… y hay veces que acabas agotada de observar a la sociedad en general. Siempre hay excepciones, claro está y esas son las personas de las que me rodeo. Pero la sociedad de hoy en día, los individuos que habitan en ella, su mente y desarrollo humano no son aptos para aquellas personas que sí que saben la definición, el concepto y el significado de los valores.

Cada uno es como es… pero hay cosas que nos influyen  y que nos van cambiando… y es que quizá sea hora de volver a escuchar la canción de la que anteriormente he hablado… porque ser humano en la sociedad de hoy en día es a veces, complicado.


viernes, 11 de agosto de 2017

Porque cuando te escribo significa que te extraño...

El tiempo avanza… y otro año más ha pasado... con sus momentos, con sus incertidumbres, con sus miedos, con sus éxitos, con sus decepciones y también sorpresas. Instantes en los que no has podido estar, los que te has perdido… los que no has vivido. Cada vez pasan más años y no se habla de ti, no te mencionan pero el recuerdo sigue estando vigente. Sigues estando ahí. Quizá haya personas que no te nombren por el daño que supuso tu pérdida… Estoy segura de ello… Y es cierto eso que dicen que la vida no se detiene para nadie, para absolutamente nadie. Todo sigue su curso, todo fluye como dicen hoy en día.

Pero la realidad es que yo me sigo acordando pero no ya tanto de aquellas facciones que te caracterizaban porque a medida que los años pasan los recuerdos también se difuminan. Se van almacenando en algún lugar de nuestra mente… aunque sí que es cierto, que salen a la luz cuando observo una foto o un video de aquellos que tanto me gustaban hacer.

A medida que voy cumpliendo años, me voy dando cuenta de muchas cosas… voy perdiendo mi inocencia, mi alegría y hasta en ocasiones, la confianza en el ser humano. Al fin y al cabo, hay más gente mala que buena pero sí que es verdad, que por cada persona buena que te encuentras en el camino y que te ayuda, ya merece la pena volver a confiar.

Han pasado muchas cosas desde que no estás… Se nota tu ausencia, se sigue notando, se palpa en el ambiente porque tú eras el nexo de unión. Es asombroso como cuando alguien falta, todo cambia… ¿quizá sea que no teníamos motivos más que tú para reunirnos? A veces lo pienso… A veces me lo planteo. A lo mejor es que tú eras lo único que teníamos en común. Pudiera ser… no lo sé. Aunque en realidad no quiero pensar que eso fuera cierto.

Por otro lado, me gustaría haber heredado un poco de tu fortaleza ante la vida pero no… No llevo nada de ello. No tengo nada del apellido Portero… me dejo llevar por los malditos sentimientos, escucho a mi  estúpido corazón y lo que es peor, me guio por las emociones. Y eso no me gusta… no me gusta ser sensible, la verdad. No me gusta porque hay mucha gente que no lo es… Y encontrarte con personas en la vida que no lo son, crean dolores. A veces me pregunto si  podría adiestrar a mi corazón para no sentir. Hay épocas en las que parece que sí, pero en el fondo, uno es como es… No hay más. Y me da rabia no poder tener algo de tu ímpetu, de tu frialdad a veces, y de tu dureza ante determinados acontecimientos de la vida. El apellido García es el que está presente en mí, muy a mi pesar…

Sabes? Por fin, conseguí aquello que quería desde hace bastante tiempo… Aparte del trabajo, claro está. Y es poderme a ir a vivir a aquel piso que tú sabes muy bien dónde está. Sí, me fui sola. Porque sé que me preguntarías si me fui con algún chico… No, no… Hoy en día las cosas han cambiado y quizá, te parecería extraño que una mujer se pudiera ir sola, trabajando y sin intención, por ahora, de casarme ni tener hijos… Tu tiempo era otro y hay que respetarlo. Al principio, me costó, no te voy a mentir pero cuando has deseado tanto tiempo que algo se hiciera realidad… cuando llega, lo vas disfrutando hasta que te adaptas.

He vuelto a ir a Esquivias en alguna ocasión. aunque he de decirte que muy poco… me da mucha pena que tu casa se vaya marchitando, que vaya envejeciendo porque en el fondo, esa casa lleva parte de tu esencia, de tu vida… Hace tiempo entré allí y comprobé cómo esas paredes también van muriendo días tras día.

De una forma o de otra, yo me sigo acordando en estas fechas… Me sigo acordando de tu mirada en el hospital cuando te quedaba ya poco tiempo y tú te empeñabas en decirme algo… me repetías “te tengo que decir una cosa” y yo contestaba que no… que tenías que descansar y no forzarte. Y pasado el tiempo me planteo que sería aquello que querías decirme… No era un “te quiero” porque ya lo dijiste, no era un “ no quiero estar así”, ni un “quiero morirme de una vez”. Me dijiste muchas cosas y quizá, eso último que te empeñabas en decirme y que yo no te dejaba... era algo que te tenía que haber dejado. Lo pienso bastante… puesto que podría haber sido algo importante. Pero de nuevo, mi corazón y mi afán de no esforzarte más pudo a la curiosidad.

Un año más que no estás y todo esto te diría, abuela. Porque cuando te escribo significa que te extraño…


sábado, 18 de febrero de 2017

Siempre hay un antes y un después...

Cada nueva experiencia que vivimos supone un cambio, cada nuevo momento que experimentamos supone un avance y sobre todo, cada día que vivimos supone una lección. Muchas veces no somos conscientes de que lo que hoy somos es producto de todo aquello que hemos pasado tiempo atrás. Todo nos modifica y sin querer, sin pretenderlo, vamos cambiando… ya sea para bien o para mal pero vamos cambiando.

Existe un antes y un después en algunos momentos de la vida. Existen situaciones que se llevan un poco de uno mismo y también nos reportan lecciones que años después, quizá, uno pueda entender que en ese momento no tenía valor ninguno pero que con la madurez y el crecimiento, todo cobra sentido y hace que uno sea lo que uno muestra.

Aún lo recuerdo… mi primera lección. Aún recuerdo que tenía tan sólo 18 años pero aprendí que los hombres siempre van al sol que más calienta. Era tan sólo una niña… pero con el paso de los años, me he dado cuenta de que eso ahí lo aprendí. También entendí que porque la mayoría tenga la razón eso no quiere decir que sea la verdad absoluta porque, a veces, hay que escuchar pero escuchar cuesta mucho y sobre todo, cuando no hay intención alguna de darle sentido a lo que la otra parte es capaz de decir. Recuerdo también que por aquella época aprendí que existen reglas y que dependiendo de quién las ejerza uno puede saltárselas o no. Al igual que existen vivencias que por alguna razón, nos marcan tanto que somos capaces de que sigan marcadas también en nuestro cuerpo y eso es a través de los tatuajes. Sí, tengo uno y no fue por casualidad como se piensa. Tiene un significado por el momento en el que lo hice y también por el lugar dónde está ubicado.

También aprendí por aquella época que el primer amor es un amor incondicional, inocente… vacío de maldad y que después, los siguientes amores intentan ser parecidos pero siempre las personas con las que estás ya sea más o menos tiempo, te van cambiando…

Vas aprendiendo sin apenas darte cuenta… vas evolucionando… van llegando momentos que superas pero que no olvidas… En torno a los 26 años mi forma de entender la vida cambió completamente y yo sin darme cuenta… La humildad, la empatía, la escucha, la resignación… todo aquello aprendí porque estuve durante un año y medio en un lugar donde las personas pasan sus días esperando algo que, más tarde o más temprano, a todos nos llegará. Fue un lugar que me cambió drásticamente unido a una noticia. Un 23 de Diciembre del 2010. Lo recuerdo a la perfección… Entendí que somos frágiles y que las enfermedades no sólo les ocurren a los demás… sino que también nos pueden tocar a nosotros. Que la vida misma es un milagro y que cuando, vemos que se puede perder… rezamos a aquel que está ahí arriba para que mande fuerza y apoyos porque, a veces, creemos que nos puede ayudar.

También por aquella época aprendí que no hace falta ir de mano de un hombre siempre… que las mujeres de por sí, podemos estar solas, pero que la dependencia emocional que a veces nos generamos hace que suframos. Que el amor duele y que por eso es amor. Que uno sufre porque quiere a otra persona. Que cuando sufre es porque algo le ha hecho daño. Y quizá, en ese momento pensaba que no tenía sentido mi vida no ya sin un hombre, sino sin ese hombre. Pero avanzas y sigues caminando porque al fin y al cabo, siempre se encontrará a otra persona , que sin querer, al principio, compararás con la anterior. Pero a diferencia del primer amor incondicional, estos amores, ya serán diferentes, porque ya vienen modificados y de segunda mano. Al igual que ocurre con una misma.

También aprendes que la vida misma es un reto y que es inevitable, crear un escudo protector, un escudo que sólo pueden traspasar aquellos que uno quiere. Aprendes a ser fuerte o a aparentar en los momentos más complicados. En esas situaciones en las que estás completamente hundido y por eso, cuando algo bueno ocurre siempre quedan las dudas de que pueda ser duradero y que lo valoras aún más cuando has estado en el barro.

Sin querer los propios comportamientos de las personas con las que nos encontramos nos hacen sentir seguros o inseguros. Existe un antes y un después tras una discusión porque todo aquello que se diga en caliente, en cierta manera, es aquello que de verdad pensamos, quizá de forma un poco exagerada por la situación, pero siempre hay verdad en esas palabras. Y de la misma manera que uno dice cosas en caliente, son otros los que también lo hacen y pueden doler o no doler pero el caso, es que duelen más cuando vienen de las personas a las que quieres.

De una forma u otra, lo cierto, es que existe un antes y un después. Existirán momentos que pensemos que no nos marquen pero con el paso del tiempo, entenderemos que sí lo hizo. Y que cada día, cada instante que vivimos, nos cambia… que el día anterior no es igual que el de hoy, que todo nos influye, nos modifica y que es con el tiempo, cuando somos capaces de echar la vista atrás y decir, es cierto… hubo momentos en mi vida que hicieron que cambiara sin darme cuenta. Porque siempre hay un antes y un después…


sábado, 31 de diciembre de 2016

No ha pasado tanto tiempo...

Lo recuerdo a la perfección. No ha pasado tanto tiempo pero existen instantes que jamás olvidaremos. Comenzaba el año, este año que hoy, finalizará y aún recuerdo mis nervios a la hora de subir a ese despacho… un despacho que genera respeto y también la persona que lo ocupa. En cierta manera, sabía lo que ahí dentro sucedería porque ya otros me habían comentado pero no es lo mismo, que te lo cuenten a estar ahí… Recuerdo como salí de allí, aliviada, agradecida, contenta y sobre todo, y lo que es más importante, sintiendo esa sensación de estabilidad. Una sensación que si he de ser sincera, jamás había sentido… Estabilidad económica que me permitiría, por fin, poder serlo en otros ámbitos y lo que es más importante, estabilidad laboral que suponía poder seguir disfrutando de la vivencia de mi sueño.

Pero este año no quiero hacer un resumen de todo lo que ha sucedido…  Ha habido muchos cambios, aprendizajes y vivencias… Por un lado, volví a descubrir que las personas que más quieres son las que te pueden abandonar de la noche a la mañana. Que un “te quiero” no es un aval para el futuro. 

Que los pedazos en los que nos convertimos cuando nos hieren, los intentan unir personas con las que pasamos horas y horas diariamente. Personas que son más que compañeras de trabajo y que intentan apaciguar las emociones más negativas. Personas, al fin y al cabo, que se van convirtiendo en una familia. Y que cada una de esas personas que lo forman, tienen algo muy importante que aportarme.

También evidencié una vez más, por otros asuntos, que los padres son los que están ahí incondicionalmente. Pase lo que pase independientemente del carácter de cada uno y de la visión de la vida. Que sin ellos, probablemente muchos de los avances que he conseguido a nivel personal, no hubieran sido posible. Avances para mí pero normalidad para otros.

Este año he cambiado mi forma de pensar… he cambiado por las experiencias, he cambiado por las personas que me rodean y no es que haya sido para bien o para mal, sino que simplemente he evolucionado. Me he dado cuenta que el trabajo se ha convertido en mi segunda casa, que mis compañeros son las personas con las que más horas paso y que la empresa en la que estoy, la considero ya como mi segunda casa. Un lugar donde me encuentro cómoda. 
Y lo más sorprendente de esto es que, existen amigos a los que les resulta raro que pueda sentirme así y es que, quizá, sea por el entramado humano de las personas que lo conforman.

Por otro lado, me he dado cuenta de muchas cosas que, de no haber sucedido, quizá no hubiera sido consciente. He visto de primera mano, situaciones que no desearía a nadie… He visto mucho dolor, mucho sufrimiento a mi alrededor y en allegados. Pero de esto, ni debo ni puedo hablar…

También he de confesar que en algunos momentos de este año, me he sentido muy sola, me he sentido muy poco apoyada con respecto a determinadas decisiones que he tomado. Pero dicha sensación se ha debido a mi visión de futuro sobre algunos temas. Ahora eso también ha cambiado, porque como he dicho, yo he cambiado. Y porque, a todo, una se va adaptando.

Me he dado cuenta de la importancia de la salud, de la necesidad de algunos y de la infravaloración que otros hacen de ella. También, he sentido miedo por la posible falta de salud en aquellos muy cercanos. Pánico porque hay enfermedades contra las que es muy difícil luchar.

Este año, me he querido un poco más a mi misma, teniendo en cuenta más mis opiniones para hacer o no hacer algo. Me he tomado más tiempo para indagar en el interior de algunas personas a las que es más complicado conocer. He dejado de lado las primeras impresiones y las ganas de caer bien a todo el mundo. He dejado de lado lo que los demás puedan o no pensar de mi. He intentado seguir con aquellas personas que me quieren por cómo soy y no por las apariencias.

He recompuesto mi corazón poniendo parches o tiritas a los miedos que tengo de que puedan volver a repetirse determinadas situaciones.

Y sobre todo, he valorado cada instante que he pasado con las personas a las que quiero: amigos que buscan un hueco en su apretada agenda, amigas que me brindan sinceridad, familia con la que he compartido la navidad…  

Y lo más importante es que he aprendido a vivir sola, a disfrutar de la soledad, del silencio, de un baño caliente, de la música clásica, de la lectura en el sofá mientras me acompaña una infusión… De las pequeñas cosas que tiene la vida, pero también he de decir que sigo compartiendo mi vida y disfrutando de otros instantes en compañía.

Lo cierto, es que este año 2016 ha sido un año lleno de grandes momentos donde la balanza se aproxima completamente hacia el lado positivo y donde las mayores satisfacciones han sido irme a Leganés, seguir trabajando y aprendiendo de todas aquellas personas que me ayudan a adquirir mejores valores.


domingo, 30 de octubre de 2016

Y me pregunto tantas veces... ¿por qué?

Aún lo recuerdo perfectamente… Hay situaciones que jamás se pueden olvidar y que en cierta manera, nos marcan o quizá nos cambien sin darnos apenas cuenta. Son momentos que tenemos que vivir porque la vida nos los pone por delante y queramos o no, hay que aceptarlos.

Hay que saber mantener la calma y saber cómo actuar. Pero al principio esto es imposible porque ante determinadas dificultades uno no sabe cuál será su reacción. Siempre pensamos que es a los demás a los que les suceden las cosas malas y que nuestra vida más o menos seguirá estable o bajo unas directrices estáticas pero la verdad, es que ninguna vida se salva de no cambiar en cualquier momento inesperado.

Nos vamos acostumbrando a los cambios, a las nuevas situaciones e incluso, aquellos que no creían ahora lo empiezan a hacer. Existen muchos prejuicios hoy en día. Creemos que somos muy adelantados con los tiempos que corren pero la verdad es que cuando indagas no todo el mundo está preparado para entender determinadas situaciones.

Recuerdo ese primer momento… llegar con el coche, notificar la matricula y enseñar las credenciales para después darnos unas pegatinas de acceso. Aparcar y esperar a que llegase la hora mientras estás es un patio o en un pabellón esperando. Observas a tu alrededor y los ves… los ves a todos ellos… jóvenes y mayores… deambulando, caminando o arrastrándose y se acercan, te intentan hablar con ese tartamudeo característico de ellos… Te evades, haces como que no los ves… como que son invisibles pero insisten y están por todos los lados. Llega la hora y accedes a ese pasillo del que salen tantas habitaciones y caminas, buscándola y cuando por fin, la ves, te preguntas ¿por qué aquí? ¿por qué ella? Y sobre todo, ¿en qué momento esto ha tenido que ocurrir?

Y buscas explicaciones en tu cabeza… y no las encuentras… Las cosas vienen, simplemente vienen… y quieras o no, lo entiendas o no, tienes que aceptarlas. Hablas con ella… y no la reconoces. Cambió demasiado en muy poco tiempo… Todo ha cambiado demasiado en muy poco tiempo. Ella, su entorno y hasta todos nosotros. 

Y siento pena, rabia, tristeza, miedo, ira, decepción… muchas emociones a la vez. Siento también nostalgia por saber que nada será como quiero que sea, como todos queremos que sea. Ya nada volverá a ser lo mismo… Porque hay enfermedades que poco a poco te van anulando… te van haciendo perder la esencia de lo que eres y sobre todo, te transforman en alguien completamente nuevo, alguien a fin de cuentas, desconocido. Y me pregunto tantas veces… ¿por qué?

Pero de la misma manera todo esto que tanto daño está causando también me ha valido para que me den lecciones de moral. He visto hasta donde llega el amor incondicional hacia alguien. He visto también que las personas que de verdad deben estar ahí son aquellas que se quedarán aunque la vida se derrumbe, aunque la persona ya no sea la que era, aunque no se deje ayudar en determinadas ocasiones. He visto la lucha, la ayuda, la entrega y el sufrimiento a pesar de todo ello. He visto también que aquellos que no la querían se han ido… puesto que lo que de verdad te mueve a quedarte con alguien es el amor que sientes hacia esa otra persona, venga la vida como venga…

Esto seguirá avanzando… no sé para dónde  ni en qué dirección. He visto y he callado muchas cosas en este tiempo. He entendido que hay ciertas enfermedades que a día de hoy, hacemos que sean invisibles, es más… hacemos como que no existieran… Pero lo cierto, es que están ahí, queramos o no. Enfermedades que veremos en otros y que, incluso, pueden llegar a sufrir esas personas a las que tanto queremos. Enfermedades que sólo unos pocos podemos entender y que otros lo están haciendo, a través de la visión de su existencia, pero de una manera u otra, lo cierto, es que la vida puede cambiar cuando menos te lo esperas y que sólo, aquellos que de verdad te quieren, se quedarán.

Sólo esos son los que lucharán. Y que en este camino que ahora mismo estoy viviendo, me he llevado muchas sorpresas… jamás he dudado de que ella tuviera los apoyos incondicionales que está teniendo pero sí que he sentido como el corazón se me partía en dos… porque a pesar, de todo… cuesta entenderlo…